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Para Antoni Gaudí, terminar el Sagrada Familia Siempre fue cuestión de tiempo, no de imaginación. Sabía exactamente cómo deberían ser las seis torres centrales. Lo que no sabía era que, más de un siglo después, la tecnología le daría la razón.
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Las torres ya están terminadas, justo a tiempo para el centenario de la muerte del legendario arquitecto español. Pero detrás de este hito visual hay un protagonista que pocos esperarían encontrar en una catedral de tal escala: un adhesivo. En concreto, Loctite EA 9497 demanejar (fuente en español)el elemento que ha hecho posible que piedra y acero se comporten como un solo material.
El desafío fue enorme. Las torres se han construido mediante un sistema modular de paneles de piedra pretensados, 826 en total, incorporando más de 2.100 elementos de piedra unidos a estructuras metálicas. Cada panel requiere alrededor de 30 kilos de adhesivo. En total, 24 toneladas aplicadas en forma líquida, capaces de llenar cada cavidad y asegurar la junta antes de que comience un proceso de curado de unas 24 horas.
Hasta 100.000 personas por metro cuadrado
El resultado no es sólo estético, sino también estructural. El vínculo soporta cargas equivalentes a 100.000 personas por metro cuadrado, el aforo total de un estadio como el Camp Nou, o el peso de 1.600 elefantes africanos. Una cifra que explica por qué la Torre de Jesucristo, la más alta del conjunto, puede soportar la gran cruz que la corona sin comprometer ni un solo milímetro de estabilidad.
En este sentido, el entorno también importa. La basílica se encuentra a poco más de dos kilómetros del Mediterráneo, expuesta a una salinidad constante y a un riesgo permanente de corrosión. Y bajo tierra, dos líneas de metro envían vibraciones constantes a través de toda la estructura.
La colaboración entre Henkel y la Sagrada Familia no empezó ayer. La relación se establece desde hace más de una década, con pruebas que superan los estándares habituales y una cadena de suministro logístico que ha tenido que adaptarse a algo raro en el mundo de la construcción: un proyecto financiado únicamente con las aportaciones de sus visitantes, sin calendario fijo ni presupuesto final.
El templo más alto del mundo.
El resultado de todo esto ya es parte de la historia. Con 172,5 metros, la Sagrada Familia es ahora el templo religioso más alto del mundo, por delante de la Catedral de Ulm en Alemania.
“Este proyecto pone de relieve cómo la innovación y la colaboración siguen impulsando el progreso”, afirma Adrián Orbea, presidente de Henkel Ibérica. La frase, quién sabe, bien podría haberla escrito el propio Gaudí si hubiera tenido un siglo más por delante.
