Por Pilar Montero López
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Toda revolución tecnológica importante trae consecuencias impredecibles que son difíciles de aceptar. En el caso de la inteligencia artificial, el debate entre los artistas ya no gira en torno a si debería existir sino a cómo debería utilizarse.
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Javier Bardem ha dejado claras en repetidas ocasiones sus críticas a esta tecnología porque, a su juicio, tiene una enorme capacidad de manipulación de la realidad. Ahora se ha unido a la también actriz Cate Blanchett, una fuerza impulsora detrás de un proyecto llamado rslmedia.org y su nueva plataforma en línea gratuita que actúa como un identificador de consentimiento humano.
Esta semana, RSL Media, cofundada por Blanchett con Nikki Hexum, Doug Leeds y Eckart Walther, lanzó una nueva herramienta que permite a cualquier artista registrar hasta qué punto su rostro, voz, movimientos o incluso ideas están siendo transformados por la IA.
Los artistas o creadores de contenido simplemente tienen que registrarse para verificar su identidad y declarar su nivel de consentimiento, establecido en tres niveles codificados por colores: verde, permitido; amarillo, uso bajo ciertas condiciones, como pago; y rojo, prohibido. Esto crea una base de datos de información práctica que las máquinas pueden utilizar a gran escala.
La identidad como propiedad intelectual
En última instancia, este sitio web sin fines de lucro se basa en el principio de que la identidad humana también es una forma de propiedad intelectual y que, por lo tanto, es necesario que exista una infraestructura donde pueda registrarse de manera tangible y transparente. Esto brinda a las empresas de IA acceso a una herramienta que complementa los marcos regulatorios emergentes.
Así presentó la actriz australiana Cate Blanchett la iniciativa el martes en el Parlamento Europeo, donde en 2024 se adoptó la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea como el primer marco regulatorio integral del mundo para la IA.
“Para encontrar un camino entre el entusiasmo desenfrenado y los peligros de la IA, necesitamos salvaguardias basadas en el consentimiento. No para impedir el progreso tecnológico, Dios no lo quiera, sino salvaguardias que puedan evolucionar a escala y al mismo ritmo que la propia tecnología. Salvaguardias que protejan nuestros derechos humanos”, dijo Blanchett. Al evento acudió junto a Steven Soderbergh, director de películas como la saga ‘Ocean’s Eleven’ (2001), ‘Erin Brockovich’ (2000) y ‘Presence’ (2004).
Un mecanismo persuasivo
Tanto el actor como el cineasta se reunieron con la eurodiputada Eva Maydell para conversar con asesores legales, cineastas, músicos, legisladores y líderes del sector empresarial, donde algunos representantes de la industria tecnológica expresaron sus reservas de que proyectos de este tipo puedan socavar el sector tecnológico europeo en comparación con las industrias de países rivales.
Soderbergh fue claro en este punto. “Esto no es una ley, no es una restricción; es un mecanismo persuasivo para hacer lo correcto de una manera sencilla y elegante”, afirmó.
Sobre los peligros de la IA, Soderbergh añadió: “Hay muchas cosas que la IA no puede hacer y nunca hará, y por eso no tengo miedo, pero la gente necesita algún tipo de dirección”.
Un camino abierto por estas grandes estrellas que ahora parece más claro para millones de creadores.
