Una nota fina y entrecortada se escapa de una flauta de hueso. Un surnay corta bruscamente el aire, mientras la percusión en capas resuena como pasos distantes a través de pueblos de montaña.

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Los sonidos que alguna vez transmitieron los pastores, las procesiones nupciales y las comunidades remotas ahora se están grabando, digitalizando y trayendo al mundo en línea a través de una nueva plataforma cultural en Uzbekistán.

Una nueva iniciativa llamada “Ohang” tiene como objetivo preservar y catalogar tradiciones musicales raras mediante la grabación de instrumentos y melodías que han permanecido durante mucho tiempo fuera de las bibliotecas de audio globales.

A medida que los productores de música contemporánea recurren cada vez más a motivos tradicionales e instrumentos folclóricos para el pop, el hip-hop y las pistas electrónicas, muchos de los sonidos originales permanecen indocumentados o desconectados de sus orígenes culturales.

Según el equipo del proyecto, esto crea una brecha en el acceso y el conocimiento. “Los no especialistas a menudo confunden los motivos locales con la música árabe, azerbaiyana o turcomana”, afirma Uktam Khakimov, experto en patrimonio cultural inmaterial. “Cuando se realizan búsquedas en plataformas de música mediante consultas como ‘música uzbeka’, a menudo faltan resultados relevantes o las plataformas sugieren pistas no relacionadas”.

La plataforma está diseñada como un catálogo digital gratuito de la música tradicional de Uzbekistán, que reúne melodías principales, grabaciones de instrumentos y muestras de sonido en un solo lugar para uso abierto por parte de los creadores.

“Nuestro objetivo es reunir las principales melodías tradicionales uzbecas y hacerlas accesibles”, dijo el representante de Uzbektelecom, la empresa que apoya el proyecto. “Queremos compartir la cultura musical de Uzbekistán y promoverla entre la generación más joven”.

Investigación de campo y grabaciones raras.

El proyecto comenzó con expediciones de campo en Tashkent y la región circundante. Los investigadores visitaron talleres, aldeas remotas y estudios en busca de intérpretes y fabricantes de instrumentos tradicionales.

“Nuestras primeras expediciones las realizamos en diciembre”, explica la coordinadora del proyecto, Maftuna Abdugafurova. “Buscamos músicos que interpretaran música tradicional, así como artesanos que crearan instrumentos tradicionales”.

Posteriormente, las grabaciones se completaron en un estudio profesional, donde los músicos participaron tanto en sesiones solistas como en conjunto. El resultado es un archivo que incluye 24 instrumentos tradicionales y más de 200 muestras de sonido grabadas.

Entre los descubrimientos más notables se encuentra el gajir nay, un instrumento de viento poco común.

“Es un instrumento de viento con un sonido muy raro y distintivo. Está hecho del hueso del ala de un pájaro carroñero llamado gajir”, describió Khakimov.

Explica que históricamente estos instrumentos se utilizaban en la vida cotidiana en las regiones montañosas. “En la antigüedad, eran utilizados por pastores y habitantes de las montañas para pastorear animales”, dice.

El proyecto también documentó material musical que no se había interpretado ampliamente durante décadas. “Grabamos melodías antiguas que no se tocaban desde hacía 40 o 50 años”, señala Khakimov. “Hasta donde sabemos, tales grabaciones no existen en ningún otro lugar”.

Otros materiales incluyen sibizga, patrones regionales de doira y tradiciones de percusión de Bukhara, algunos de los cuales fueron reconstruidos durante el proceso.

“Estas grabaciones son importantes no sólo para los creadores, sino también para futuras investigaciones y preservación”, añade Khakimov.

Mantener el sonido original de los instrumentos tradicionales durante la grabación en estudio fue una preocupación central durante todo el proyecto.

“Para nosotros era importante que la grabación profesional no cambiara el sonido auténtico”, afirma Khakimov. “Trabajamos con ingenieros de sonido que entienden cómo suenan estos instrumentos en la vida real”.

Añade que la precisión técnica por sí sola no es suficiente. “La tarea principal no era mejorar el instrumento mediante el procesamiento, sino capturar su sonido original y verdadero”.

Una plataforma cultural de libre acceso

La plataforma OHANG será de uso totalmente gratuito. “La plataforma será completamente gratuita”, afirmó Khasanov. “No habrá funciones ni suscripciones pagas”.

Según el proyecto, todas las grabaciones se publicarán bajo una licencia de usuario público, lo que permitirá su uso gratuito en proyectos personales, creativos y comerciales.

“Los usuarios pueden descargar pistas y utilizarlas en vídeos, películas, publicidad o música”, explica. La única restricción se aplica a la reventa de contenido inalterado.

El proyecto enfatiza tanto la accesibilidad como el respeto cultural. “Queremos que estas grabaciones se utilicen ampliamente, pero que no se utilicen indebidamente de manera que distorsionen o falten el respeto a la cultura”, añade.

Ampliando el archivo y direcciones futuras

El lanzamiento oficial de la plataforma está previsto para junio. Inicialmente, incluirá grabaciones de las primeras expediciones en la región de Tashkent, y está prevista una mayor expansión.

“Esto es sólo el comienzo”, afirma la coordinadora del proyecto Maftuna Abdugafurova. “Continuaremos las expediciones por Uzbekistán y poco a poco ampliaremos el catálogo”.

Más allá del archivo, también se espera que la plataforma evolucione hacia un espacio creativo, que potencialmente incluya remezclas, contenido generado por el usuario y colaboraciones entre músicos tradicionales y contemporáneos.

El director creativo Sardor Babayev considera que esto es un desarrollo natural. “Ya vemos interés por parte de DJs y productores”, afirma. “La plataforma puede convertirse en un puente entre la música tradicional y los géneros modernos”.

También se están considerando planes para un festival de música electrónica que mostraría reinterpretaciones de sonidos tradicionales uzbekos.

“Queremos reunir a músicos y productores que trabajan con estos materiales”, explica Babayev. “La música tradicional no debería quedarse en el pasado; puede existir en nuevas formas”.

Agrega que también se está considerando la participación internacional, posicionando el proyecto como una potencial plataforma de intercambio cultural.

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