“Desecha la tristeza y la melancolía. La vida es dulce, sus días son pocos y sólo ahora debemos disfrutarla.”
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La poesía de Federico García Lorca inspira ‘Lloro, bodas y sangre’, una obra que se representa en el Teatro María Guerrero de Madrid que reimagina ‘Bodas de sangre’ y otras partes de la obra de Lorca a través de la lengua de signos y la cultura de la comunidad sorda.
Ángela Ibáñez Castaño, la primera directora sorda que dirige una producción en el Centro Dramático Nacional, ha concebido esta obra desde dentro del lenguaje de señas. Sus protagonistas son dos actrices sordas: Emma Vallejo y Mari López.
Esta pieza es un grito al estilo Lorca contra diferentes formas de discriminación y violencia, recordándonos que nada es más trágico que la pérdida de los sueños.
“Sólo el misterio nos mantiene vivos”
Dos adolescentes sordos se quedan solos en un aula de su instituto de secundaria, mientras el resto del grupo asiste a una actuación a la que no es accesible. Deciden que si no pueden ir al teatro, entonces el teatro debe acudir a ellos.
Así dan rienda suelta a sus sueños, improvisando con los textos de Lorca. Lo que comienza como un juego se convierte en un viaje onírico, donde el aula se transforma y la poesía cobra vida.
A través del universo simbólico de “Bodas de sangre”, los protagonistas exploran el deseo, la pérdida y la tragedia de la juventud truncada y de sueños muriendocuando creces sin modelos a seguir y sin espacios para imaginar un futuro.
Este viaje onírico nos adentra en el misterio de la creación, a través de un espectáculo visual, poético, bilingüe y con música en vivo que celebra el poder indomable del teatro y el derecho a soñar, ya sea en voz alta o en lengua de señas.
Trascendiendo barreras invisibles
La obra plantea la cuestión de las barreras que enfrenta la comunidad sorda. ¿Lograrán trascender esas barreras invisibles ¿Han interiorizado los protagonistas? Este no es sólo un homenaje a Lorca. Es también una declaración de anhelo: el de dos jóvenes que, a través del arte, imaginan otro lugar posible donde su lenguaje y su manera de ver el mundo estén en el centro y no en los márgenes.
Los protagonistas de esta obra dejan volar su imaginación mientras juegan a interpretar “Bodas de sangre” y otros textos de García Lorca, un poeta que encarna a quienes históricamente han sido silenciados, como ellos.
‘Lloro, boda y sangre’ no es sólo un homenaje al poeta, sino también una declaración de intenciones: la de dos jóvenes que han crecido sin modelos a seguir y se rebelan contra una realidad que amenaza sus posibilidades de desarrollo, su acceso a la cultura y su felicidad futura.
Cuatro protagonistas, todos víctimas de la violencia
La acción pasa a un plano imaginario, con una puesta en escena de “Bodas de sangre” de Lorca, una historia de amor, celos, traición y opresión. “La primera vez que se hace algo en cualquier lugar sienta un precedente”, afirma Ángela Ibáñez Castaño, la directora de la obra. “Espero que salga bien y que se abran oportunidades para otras personas sordas. Espero que esta producción marque un antes y un después”.
Pero no se trata sólo de un espectáculo para que “las personas sordas puedan disfrutarlo en igualdad de condiciones”, también espera que deje huella en el público oyente: “Que el mundo y la cultura de las personas sordas sea una revelación, y que vean lo rica que es la lengua de signos”, concluye la directora.
Las cuatro protagonistas femeninas de la producción experimentan diferentes formas de violencia que marcan sus vidas. “La madre lleva las cicatrices de la violencia física, ya que su marido y su hijo fueron asesinados. La novia se enfrenta a una violencia más estructural que le impide casarse con un hombre de familia más pobre. Y en el caso de los dos adolescentes sordos, hay una violencia normalizada, invisible, que les impide desarrollarse en línea con lo que quieren y sueñan”, explica el dramaturgo Iker Azkoitia.
La experiencia sensorial del Llanto, la boda y la sangre’
En el escenario, la lengua de signos se fusiona con otras formas de expresión como la visual vernácula, la poesía visual, la danza de signos, el teatro de sombras y los títeres, entre otros.
Mari López y Emma Vallejo, las actrices que dan vida a los 11 personajes de la producción, explican lo que supone para ellas trabajar con una amplia gama de artes escénicas: “Son cosas que nunca antes habíamos hecho. Actuar y formarse en ellas al mismo tiempo ha sido nuestro principal reto”, afirma Mari López.
La música es un elemento fundamental en la obra. Diego Illán y Josete Ordóñez se suman a las dos actrices en el escenario e interpretan la banda sonora del espectáculo**.**
Una apuesta por la accesibilidad
El estreno en el Teatro Dramático Nacional es parte de su compromiso con la accesibilidad. Como teatro financiado con fondos públicos, asume la responsabilidad de garantizar el acceso a la cultura en igualdad de condicionesen línea con el marco legal vigente, que reconoce la accesibilidad y la participación en la vida cultural como derechos fundamentales.
El objetivo es facilitar el acceso y la participación, eliminando barreras y promoviendo una experiencia cultural más abierta, diversa y compartida. Como parte de este esfuerzo, se ofrecen visitas táctiles, diseñadas especialmente para personas con discapacidad visual, que permiten un encuentro sensorial más directo con el contenido.
Además, se han puesto a disposición varias versiones del programa para satisfacer diferentes necesidades. El programa, de fácil lectura, ayuda a las personas con discapacidad intelectual a comprender la información más fácilmente, mientras que el programa braille incluye un código QR que da acceso a una versión digital accesible. Pequeños gestos que, juntos, marcan una gran diferencia.
‘Grito, boda y sangre‘ es una producción del Centro Dramático Nacional y se presentará hasta el 1 de marzo de 2026 en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero.



