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Pocas figuras de las artes escénicas han entrelazado el activismo por los derechos de los animales tan estrechamente en su carrera como morsey. Incluso antes de subir al escenario, el exlíder de los Smiths ya está causando sensación en España. Apenas unos días antes de actuar en Barcelona y Madrid, el músico británico ha enviado una carta al primer ministro, Pedro Sánchezinstándolo a ayudar a poner fin a las corridas de toros.
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el cantante, vegetariano desde su adolescencia y una de las voces más combativas en defensa de los animales desde hace décadas, pide al jefe del Gobierno español que utilice su “influencia” para acabar con una tradición que, a su juicio, “todavía empaña” la imagen internacional de España. “Por favor”, escribe en la carta, “hagan algo que a todo el mundo le encantará: poner fin a esta barbarie”.
La carta, publicada con el apoyo de la organización de derechos de los animales PETA, llega en un momento en que las corridas de toros han vuelto al centro del debate político. El 15 de julio, un grupo de 52 diputados volvió a registrar en el Congreso de los Diputados la iniciativa ciudadana (fuente en español) “No es mi cultura”, que exige Las corridas de toros perderán su condición de patrimonio cultural protegido. La propuesta ya había obtenido el respaldo de más de 715.000 firmas.
PETA apoya (fuente en español) la campaña con una petición internacional dirigida directamente a Sánchez. La organización dice que cada año Miles de toros sufren “una muerte lenta y dolorosa” en las plazas de toros españolas y sostiene que la oposición del público a estos espectáculos sigue creciendo tanto dentro como fuera del país.
Esta causa, sin embargo, no es sólo una reacción puntual a su gira española. Es parte del ADN artístico de Morrissey. En 2014 lanzó “The Bullfighter Dies”, una de las canciones más sonadas de su disco “World Peace Is None of Your Business”. En él utiliza la ironía para retratar al torero y repite un estribillo que se convirtió en toda una declaración de intenciones: “El torero muere y nadie le llora”.
A lo largo de los años, el músico ha utilizado entrevistas, conciertos y declaraciones condenar el consumo de carne, las granjas industriales, la experimentación con animales y las corridas de toros. Incluso, tal como lo hizo la propia PETA, llegó a preguntarle al difunto Papa Francisco emitir una condena pública a las corridas de toros.
Para sus seguidores, ese compromiso es una parte indivisible de su persona; para sus detractores, es una muestra más de su tendencia a convertir cualquier aparición pública en una polémica.
Y rara vez pasa desapercibido cuando pone un pie en España. El pasado mes de marzo canceló el concierto que iba a dar en Valencia alegando que se encontraba en estado “catatónico” al no poder dormir a causa del ruido de la ciudad, que estaba inmersa en los preparativos de las Fallas. La explicación alimentó una reputación que lo persigue desde hace años: la de un artista tan brillante como poco fiable.
No fue un episodio aislado. En 2025 también canceló en el último momento su actuación en Las Noches del Botánico de Madrid por motivos médicos. Según el sitio web especializado Muzikalia, Morrissey ya ha acumulado más de 350 conciertos cancelados a lo largo de su carrera. Ahora, incluso antes de que comience su gira española, ha vuelto a conseguir que se hable de él. Y, una vez más, no sólo por su música.



